viernes, 13 de marzo de 2015

Economía no saca gobierno

Muchos venezolanos, incluyendo influyentes economistas con credibilidad en vastos sectores de la población, habían apostado a que las malsanas prácticas de carácter económico que ha venido implementando el actual régimen, habrían de debilitar al sistema político al punto de generar conflictividad extrema, que terminaría en un fenómeno social de carácter convulso en los sectores más empobrecidos. Se equivocaron. Algunas razones podrían explicar este hecho:

1) Durante los gobiernos de Acción Democrática y COPEI, incluyendo el gobierno de Caldera, se sembró en nuestros compatriotas la idea de que la dádiva y no el estímulo al esfuerzo para el desarrollo del trabajo productivo, era la respuesta que los ciudadanos debían esperar de sus gobiernos. Desde 1958 hasta el día de hoy, hemos sido sometidos a un proceso de condicionamiento social (amaestramiento) en el cual se nos da recompensas por apoyar a un determinado factor político.
2)En 16 años, se fomentó el divisionismo entre conciudadanos. El revanchismo, la envidia, el odio y el deseo de hacer daño a otros minó el alma del venezolano. El discurso divisionista es la más efectiva de las peroratas para mantenerse en el poder. Dividir mantiene el sistema. La unión de los venezolanos sería la debacle de un régimen que opera desde sustratos marxistas. Hay que recordar siempre que Marx fue profundamente influenciado por los trabajos de Charles Darwin. De allí la idea de promover la lucha de clases.
3) El clientelismo político actual es el mayor en nuestra historia. Hemos llegado a casos como el de PDVSA, la gallina de los huevos de oro, que pasó de tener una nómina de alrededor de 20 000 trabajadores a más de 100 000. La dependencia directa del Estado omnímodo hace que el escandaloso número de empleados públicos, en una gran mayoría, sean defensores de un gobierno que les garantiza sus salarios. El hecho de que muchos de estos trabajadores estén contratados y no fijos (política de Estado), garantiza su apoyo al sistema.

4) Ha surgido una nueva clase socioeconómica que no sólo defiende al actual sistema de gobierno de manera visceral, sino que se ha beneficiado directa e indirectamente de los privilegios de ser parte del “proceso”. Esta clase social que emergió rápidamente, puede comprar viviendas en sectores de elevado costo,  ha logrado viajar por el mundo y ha convertido lo "glamoroso" en una manera de vivir.
5) La estrategia de crear “misiones”,  lejos de ser un modelo de seguridad social, se ha transformado en una abominable caja de Skinner. Los venezolanos nos hemos vuelto dependientes del sistema al punto de que las colas para obtener productos básicos ya forman parte de la dinámica de las ciudades. Las personas han perfeccionado métodos para saber cuándo y dónde salir corriendo a conseguir lo básico para la subsistencia. Las filas se han vuelto una especie de “normalidad”, pues al final,  una gran mayoría de los que hace cola durante horas, sale con sus rollos de papel higiénico, sonrisa en labios. Algunos para revenderlo.
6) El petróleo sigue dando para mantener cualquier sistema de recompensas básicas. En Venezuela no hay hambruna. El rol del poderoso aparato comunicacional del Estado-Gobierno ha sido fundamental para que no haya una ruptura política en la nación. El triste papel de las encuestadoras y sus representantes, al sostener la tesis de que la economía acabaría con el socialismo a la venezolana es falsa mientras la renta petrolera siga pagando lo elemental para vivir.
8) Ha sido política de Estado que las formas de conducirse más ladinas hayan invadido el alma de la República. La manera como muchos venezolanos se ganan la vida es sólo comparable a los tiempos más escandalosos de la picaresca. Gente que ha vivido de “raspar” tarjetas en el exterior, de revender desde leche hasta baterías robadas, de apegarse al mensaje político originario de toda una tragedia que premia la mediocridad. La pericia se ha banalizado al extremo de que la improvisación es la norma. El sistema aúpa estas prácticas.
7) Como consecuencia de lo anterior, durante 16 años la viveza se ha exaltado como una virtud, beneficiando a muchos. El pícaro criollo está viviendo la gran fiesta, en donde desde las instituciones públicas hasta muchos ciudadanos de a pie, forman una pared impenetrable a mínimos preceptos de carácter ético. Las coimas y las más insólitas formas de corrupción (burdas y refinadas) forman parte de lo más profundo de la dimensión humana del venezolano. Una sociedad amoral es una sociedad perversa.
9) La dirigencia política que piensa en un país mejor ha de cautivar a todo un conglomerado que deberá ser convencido por propuestas distintas a las que preconiza un sistema que ampara lo delincuencial y exalta lo mediocre. Es un reto que se ha de imponer, pues cada día que pasa nos hundimos en nuestra miseria. El gran legado de estos 16 años es habernos convertido en PORDIOSEROS DE ESPÍRITU.

Twitter: @perezlopresti



Publicado en el diario El Universal de Venezuela el 21 de junio de 2014

Enlace: http://www.eluniversal.com/opinion/140621/economia-no-saca-gobierno

1 comentario:

  1. Cada vez que leo la realidad de mi país me entristece, el hecho de solo conocer este gobierno y saber que con la lectura conozco que podemos estar mejor, el poder saca lo peor del hombre y este mismo ha traído es destrucción en todos los aspectos pero lo mas grave son la divisiones familiares.

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