domingo, 26 de febrero de 2023

Autodestrucción como método

 

Las múltiples expresiones autodestructivas en ocasiones adquieren tal dimensión que su trascendencia se puede apreciar como un elemento positivo en el contexto de la socialización y el avance cultural. La exaltación de lo malsano como virtuoso no solo es consecuencia de la vida colectiva, sino que, desde lo tangible, algunas conductas que tienden a revertirse contra el sujeto o el grupo al cual pertenece terminan por generar beneficio propenso a convertirse en ganancia a largo plazo. Lo autodestructivo acompaña lo humano, al punto de que va de la mano.

La guerra y la paz

Lo bélico, por ejemplo, es la exaltación de la violencia y su adaptación a lo que puede ser apreciado como loable. El héroe de guerra es autodestructivo por antonomasia, por cuanto no busca el consenso y el ceder para ganar, sino que, apuesta a aplastar al enemigo, lo cual no siempre pasa. Sea a través de la confrontación directa o a través de la aquiescencia como estrategia, las grandes luchas van de la mano con la muerte como consigna, cuando no el hacerse daño para poder conquistar espacios. Las luchas por la no violencia terminan por ser expresiones de carácter controvertido por cuanto no se apuesta por la trascendencia sino por alcanzar extensiones de poder a través de revertir la violencia contra sí mismo.

Sólo es un método

Un método es la representación organizada de un intento por establecer una creencia o una forma de pensar en un contexto determinado. El método científico es una propuesta establecida para tratar de atrapar la verdad. Se va acorde al método en su sentido más aceptable, cuando el mismo permite su falsabilidad, que es la capacidad de ser sometido a pruebas que lo contradigan. Si no se puede contradecir, o no permite refutar, es una falacia de origen. La posibilidad de poder ser reproducido es el otro elemento propio de cualquier método creíble. En las disciplinas que tratan de abordar lo social, el método se basa en la asociación con lo histórico y tanto la falsabilidad como la posibilidad de reproducir un fenómeno dependen de experiencias anteriores. El asunto es que, aunque no se alcance la verdad, el método se convierte en el camino para tratar de preconizar una idea o un conjunto de ideas y hacer que parezcan ciertas. De ahí que todo intento por conseguir la certeza estará asociado a un método y a un discurso o experimento que intente darle forma a aquello que queremos dar alcance. Los seres humanos no razonamos, solo argumentamos. Por eso, por más intentos que hagamos por asir lo cierto (“la verdad”), es lo discursivo y lo argumentativo lo que finalmente va a triunfar.

La razón y la verdad

Bajo la falsa creencia de que somos racionales, le damos preponderancia a la idea de que solo a través del esfuerzo y sufrimiento se llega a los respectivos destinos. No se estimula la idea de lo fácil, sino la del camino arduo para alcanzar las metas a las cuales aspiramos. Nada mal porque la esencia de la vida en sociedad probablemente sea la competencia entre pares. Todo lo cual nos lleva a un principio básico y es que somos héroes de nuestras batallas y guardianes de nuestros logros en la medida que tengamos capacidad de lucha. En ese afán de luchar, la palabra aplastar es desplazada por competir. En realidad, la razón es solo un intento por acercarnos a la verdad de las cosas, pero nuestras capacidades no nos permiten llegar tan alto. De ahí que argumentamos. En eso somos buenos. Desde nuestra pequeña dimensión, tratamos de darle forma a la realidad a través de lo discursivo. El lenguaje puede crear grandes entelequias y castillos imaginarios, pero no es capaz de hacernos apreciar la verdad de lo que perseguimos.

Destruir y construir

Cada milímetro de avance civilizatorio va acompañado del estruendo que genera el dolor y el tormento. Si vemos la biografía de cualquier persona que haya trascendido un poco más allá de su plano perceptivo, veremos un cúmulo de horrores que lo acompañan. El arte sin la aparatosa compañía de lo tensional no llega a ser arte porque es precisamente la exaltación de lo doloroso lo que alcanza el nivel de obra creativa. Regodearse en la felicidad solo conduce a lo vacuo y al aburrimiento porque lo humano es afín a lo dramático y lo aparatoso. Por eso, muchas veces detrás de quien nos muestra el camino a la felicidad solo vemos un cúmulo de sobresaltos sin los cuales no estuviera buscando la felicidad. Es sospechoso quien está buscando el camino y quiere mostrárselo a los otros, por cuanto en muchos casos es un intento por convencerse a sí mismo de lo que anda buscando. No es un reproche de nuestra parte, solo un intento de clarificación. Lo humano suele estar reñido con la aceptación del equilibrio y en “la búsqueda” se encuentra una trampa propia de la existencia. Personas y sociedades autodestructivas han cundido en la historia de la civilización. Algunas han perdurado en nuestra memoria colectiva precisamente por su capacidad de hacerse daño. 


Publicado en varios medios de comunicación a partir del 26 de febrero de 2023. 

 

sábado, 25 de febrero de 2023

El año que comienza

Terminando el mes de febrero, da la impresión de que el 2023 está apurado. Esa sensación extraña, la del tiempo pasando muy rápido, pareciera una trampa perceptiva que aparece cuando en nuestra vida ocurren períodos buenos, en los que el placer y la alegría están por encima de los sabores amargos de la existencia.

Placer, sosiego y vida

¿El placer es el único consuelo del hombre, como bien aprendimos del poeta oriental? Tal vez con el paso del tiempo, el desafuero por experimentar el goce es sustituido en buena lid por la búsqueda de cierto equilibrio que compense las cargas del diario existir. Tiempo al tiempo y que en su justo momento aparezca la dimensión apacible que sólo el paso de los años pareciese dar. Es uno de esos regalos vitales que no nos podemos perder. A fin de cuentas, caminando lento se arriba al mismo lugar y si algo podemos ir aprendiendo es que el buen vivir, lejos de parecer una carrera de velocidad es una carrera de resistencia.

Titanes, héroes, épicas

Somos titanes en un tiempo en que se hace muy cuesta arriba poder ser héroes de nuestra vida cotidiana al participar colectivamente en la cimentación de una época que solo podemos apreciar conforme va creciendo nuestra propia historia personal. Esa historia personal la vamos construyendo día a día en un infinito recorrido circular en donde no es raro que las cosas se repitan una y otra vez. La aspiración de poder llegar a ser lo que queremos ser es la brújula de la vida de quien se aprecie. Los sueños se construyen en el contexto de verdaderas odiseas personales.

Mi tiempo, tu tiempo, el tiempo

En esa odisea personal, tal vez pocas cosas tienen tanto valor como el aprovechamiento de los segundos que van pasando. Sea para avanzar en nuestros planes o para detenernos a mirar el camino transitado, creo que no vale la pena luchar por causas que realmente no nos convenzan. La particularísima y siempre personal visión del mundo para cada uno de nosotros siempre tendrá el enorme valor de la franqueza. La autenticidad terminará por imponerse a pesar de los obstáculos. 


Publicado en varios medios de comunicación a partir del 20 de febrero de 2023. El el diario El Universal de Venezuela el 21 de febrero de 2023.

El cielo y sus barrancos

Cada generación pareciera que está totalmente convencida de que acaba de inventar la pólvora. Algunos, más abrumados, piensan que descubrieron el atardecer. En su esencia, lo humano no ha cambiado ni cambiará. Se necesita que pase un período muy largo para hablar de cambios evolutivos, por lo que nuestra especie se mantendrá como es durante un buen tiempo. En ocasiones veo los debates de la contemporaneidad y solo distingo esfuerzos tenaces por llover sobre mojado.

Las ideas, la realidad

En su infinito afán aspiracional, algunos atolondrados creen que están haciendo una revolución cuando a lo sumo llegarán a aspirar a hacer el ridículo. Lo mismo pasa con las ideas y el deseo de que la realidad se parezca a las ideas. En ese esfuerzo se les va la vida a muchos, constituyendo una pérdida de tiempo, pero también es la manera que muchos consiguen para dar sentido a sus vidas. De ahí que de vez en cuando nos encontramos a un grupo o una generación que desea torcer el rumbo de lo civilizatorio en un esfuerzo tenaz para que la realidad sea como las ideas que le pasan por la cabeza. Eso fracasará.

Lo efectivo

Ya bastante ha recorrido la civilización para medio aprender qué sirve y qué no sirve a la hora de hacer el balance de la vida en sociedad. De ahí que se puede debatir siempre sobre lo mismo. Mientras más seguro de sus ideas esté quien las expone, más fanatismo hay en su pensamiento. Lo ideológico, a fin de cuentas, es una chaqueta de fuerza para que se estructure el pensamiento y a la vez de hacerlo entendible, a la par lo mutila. Toda ideología castra a la persona en su esencia porque es una cárcel mental en donde aquellas cosas que se tienen por ciertas son solo fosilizaciones conceptuales sin alas. La aventura del pensamiento es una apuesta siempre a la libertad.

Sentidos y sinsentidos del vivir

Como necesidad imperiosa en lo humano, la vida debe tener un sentido. En esa búsqueda potencialmente aparece la aquiescencia como manera de conducirnos. Aquello que literalmente nos tranquiliza es lo que da sentido a la existencia. La paradoja es que no importa cuál sea el sentido que la gente le atribuya a la vida, sino que necesariamente debe tener un sentido o de lo contrario hay que buscarlo y en el más tenso de los casos, crearlo. El sentido de la vida es el que la persona quiera (o pueda) darle y en este aspecto las posibilidades no son tantas. Vivir podría interpretarse como algo excepcional. Lo paradójico es que tengamos que hacer un esfuerzo para encontrarle sentido a la vida. 


Publicado en varios medios de comunicación a partir del 30 de enero de 2023. En el diario El Universal de Venezuela el 31 de enero de 2023.

Propuestas estéticas

 


Descansando un fin de semana cualquiera, decido reencontrarme con amigos migrantes que siguen formando parte de mis afectos para ponerme al día en relación con el presente, futuro y recrear un pasado que, de tan distante ya comienza a parecer ajeno. Entre el blanco y el negro la variedad es infinita, por lo que la reunión alcanza niveles tan elevados que los discursos necesitan aterrizarse en la realidad para poder avanzar en la juerga. Una auténtica montaña rusa de emociones en donde no todo es acuerdo, pero siempre sale al ruedo la risa.

La sonrisa, la risa, la carcajada

Si no fuese por la risa suprema, que logra mitigar el peso de lo humano, nuestro paso por estas tierras se haría siempre cuesta arriba. La risa que logra que los espacios que ocupamos se humanicen y necesariamente se banalicen. Sin ella estuviésemos doblemente indefensos en la oscura incertidumbre de la vida y gracias a ese tramo que va de la sonrisa a la carcajada, nuestro espíritu es capaz de exorcizarse sin tanto esfuerzo.

Avances y retrocesos

De avanzar y retroceder está hecha cada estrategia y cada paso que realizamos. En ocasiones somos el protagonista de nuestro propio universo y en otras solo vemos los toros desde muy atrás de la barrera. Ser el ombligo de nuestro propio mundo es tan necesario como coger distancia de nosotros mismos. De esas y otras congruencias e ideas enrevesadas hablábamos en el calor del verano de un sur que poco a poco puede dar paso a las distensiones necesarias para seguir adelante y poner cada pieza de nuestra vida en justo equilibrio. 


Publicado en varios medios de comunicación a partir del 23 de enero de 2023. En el diario El Universal de Venezuela el 24 de enero de 2023.