domingo, 23 de octubre de 2022

De vueltas y revueltas

 


Si se pudiera ir directo de Venezuela hasta Estados Unidos, como durante décadas han hecho los balseros cubanos, el Caribe estaría lleno de compatriotas, tratando de labrarse un mejor futuro en esta vida. El asunto es que estamos en Suramérica, y la migración de los venezolanos fue mayoritariamente por tierra hacia sus vecinos más cercanos. Esa migración de carácter masiva, continua, ininterrumpida y con elementos que permiten predecir una buena permanencia en el tiempo, fue provocada y el escandaloso origen de ésta será tema para análisis por personas que cultivan las más variadas disciplinas. Mientras tanto, en plena contemporaneidad, seguiremos poniéndole la lupa de nuestro interés a este fenómeno inédito en la región.

Migración y enfermedad mental

Es un tema clásico de la psiquiatría el estudio de las poblaciones migrantes. Tradicionalmente se ha reportado, por ejemplo, que los migrantes de segunda generación (los que nacen en el lugar a donde se arriba) constituyen un grupo más propenso a desarrollar enfermedades mentales. Por una parte, se genera la ya consabida dificultad para asimilarse a una nueva cultura y por otra, está recibiendo un doble mensaje con relación a la realidad. El doble mensaje puede trastocar el sistema de valores del sujeto. Por una parte, sus padres y familiares les señalan los modelos de vida a seguir, propios de su lugar de origen y por otro lado el sitio en donde se asienta tiene su propio sistema normativo. Este doble vínculo o propensión a los dobles mensajes, muchas veces irreconciliables, es un caldo de cultivo para el desarrollo de las enfermedades mentales, que en el caso de los migrantes son muy floridas.

De duelo en duelo

La migración, cuando es de carácter forzosa, siempre representa un duelo. Es una pérdida y emocionalmente el individuo que la padece se comporta como quien vive una merma. Hay etapas para desarrollar ese duelo, en las cuales la conflictividad ha de estar presente por un buen tiempo cuando no de manera permanente. Los duelos van de la mano con la nostalgia y la tristeza y potencialmente se pueden transformar en depresiones, que son enfermedades mentales complejas. Cuando se tiene que migrar más de una vez, puede aparecer la desesperanza. El migrante desarrolla un duelo en donde hasta la culpa podría estar presente. De ahí que quien migra forzosamente de manera repetida, va acumulando duelos y el desarraigo se anida. En esta experiencia dolorosa, la sensación de pérdida se puede volver exponencial. 

Lunas de miel y pisando tierra

Al migrar, hay fases, una de las cuales puede constituir la luna de miel del migrante, donde todavía no ha terminado de pisar tierra. Luego, como todo, irá haciéndose paso por la dura realidad y se dará cuenta que a los mejores sacos se le pueden ver las costuras. Una de esas cosas propias de quien migra es reconocerse como miembro de una cultura y tener que asimilarse a otra, que generalmente le va a terminar por ser ajena. Sortear ese tránsito forma parte de las habilidades de cada uno y de salir airoso dependerá mucho de la capacidad adaptativa del sujeto y de las características de la cultura a la cual se intenta asimilar. Por otra parte, en un fenómeno migratorio de carácter tan masivo como el venezolano, que ya apunta a llegar a los ocho millones de almas, está el perfil del migrante profesional de carácter parasitario que no es un aporte ni al grupo cultural al cual pertenece ni al país al cual emigra. De eso, lamentablemente se hace más eco en los medios de comunicación y abultan las páginas rojas. Son olas que van y vienen en donde aparece el descrédito como juicio a un grupo cultural. Como en todo, el tiempo hace su trabajo.

Retorno a la patria

En el fenómeno migratorio venezolano, ha aparecido el migrante que retorna a Venezuela, otea la realidad y vuelve a emprender el viaje. Ese migrante termina siendo sinónimo de inestabilidad emocional. Migrar no es como caminar y comer chicle. Las cosas se hacen de manera calculada o tienden a no salir bien. Independientemente de lo que digamos quienes tratamos de compilar información en relación con el partir y los datos sobre la diáspora, la experiencia de cada uno es un testimonio de enorme riqueza. Cada cual se va labrando su propia percepción del asunto e irá haciendo sus respectivas conjeturas. Lo que no mienten son los números que, en su carácter brutal, impersonal y duro, muestran una realidad ante la cual es difícil voltear la mirada. La infinita irresponsabilidad y ligereza con la cual se ha tratado la migración venezolana es un escándalo para la raza humana. Migraciones por destruir sociedades, sumado a una pandemia, además de la guerra y la recesión económica que aplastará pronto a la civilización sólo asoman futuros llenos de nubarrones. Esperemos que, como todo ciclo, finalmente las cosas den un vuelco y resurja la esperanza para los millones de personas que un día conocieron el paraíso en la tierra: Venezuela.

 

Publicado en el diario El Universal de Venezuela (y otros medios de comunicación) el martes 25 de octubre de 2022.

lunes, 17 de octubre de 2022

La adultez

 


Muchos teóricos consideran que las preocupaciones e intereses adultos están dispuestas en un patrón, de tal manera que se puede hablar de etapas del desarrollo adulto. Tres tipos de influencia pueden afectar la manera en que uno se desarrolla en la adultez:

1.   Las influencias normativas graduadas por la edad: son cambios biológicos (como la menopausia) y sociales (como el matrimonio y la paternidad), ocurren a edades relativamente predecibles.

2.   Las influencias normativas graduadas por la historia: son sucesos históricos que afectan a generaciones completas o cohortes aproximadamente al mismo tiempo (los ejemplos incluyen guerras, recesiones y epidemias).

3.   Las influencias no normativas son transiciones idiosincrásicas, como el divorcio, desempleo y enfermedad.

Algunos sucesos vitales críticos – como el divorcio, el desempleo y el duelo – pueden ocurrir en cualquier época durante la adultez. Otros ocurren tarde en la adultez, como el retiro o la jubilación. Mientras que otros tienden a presentarse al inicio de la edad adulta, como el matrimonio (o vida en pareja) y la paternidad.

El matrimonio es un ejemplo de influencia normativa graduada por la edad.  Durante largo tiempo se ha reconocido que el estado civil afecta la mortalidad. Las personas casadas tienden a vivir más tiempo que los solteros, son más estables, sanos y tienen menores tasas de trastornos mentales que los solteros, viudos o divorciados.

En relación con el concubinato: Cerca del 40% de las parejas que cohabitan no se casan. Quienes cohabitan y posteriormente se casan, están en mayor posibilidad de divorciarse.

El divorcio es un factor estresante tanto para hombres como para mujeres, dado que implica la pérdida de una de las principales figuras de apego y fuente de apoyo emocional. Pero los hombres parecen experimentar más estrés que las mujeres, lo cual quizá no sea del todo sorprendente dados los potenciales mayores beneficios del matrimonio para el varón. También, el divorcio puede tener graves efectos sobre la adaptación psicológica de los hijos de padres que se están separando.

La paternidad trae consigo diversas adaptaciones psicológicas: Por ejemplo, muchas mujeres se preocupan de que su bebé pueda ser anormal y sobre los cambios en su cuerpo y qué tan bien podrán afrontar la maternidad. Otra preocupación es la manera en que se verá afectada la relación con sus maridos o parejas. Aunque el embarazo puede unir de manera estrecha a muchas parejas, muchos hombres requieren más tiempo que las mujeres para sentir que participan emocionalmente – y algunos sienten que se les ha excluido -. Es posible que este sentimiento de exclusión continúe después de que el bebé haya nacido, ya que la madre se preocupa por él. Quizá estar en el nacimiento de su hijo puede contrarrestar los sentimientos del padre acerca de haber sido excluido durante el embarazo – y después -. También puede ayudarle a formar un lazo emocional con el bebé.

La satisfacción matrimonial tiende a ser más alta antes de que lleguen los hijos. Después cae y permanece relativamente baja mientras haya hijos dependientes en el hogar. Finalmente, se eleva de nuevo durante las etapas de “pospaternidad” y retiro. Para los nuevos padres, sus roles como padres y cónyuges son, cuando menos, parcialmente incompatibles. Los nuevos progenitores informan que tienen menos tiempo para dedicarse el uno al otro, ya sea para la conversación, para las relaciones sexuales, para ser afectuosos o para continuar con las tareas rutinarias que solían hacer juntos. Por supuesto, padres y madres son figuras de vinculación para sus hijos dependientes. A diferencia de la relación con una pareja, la relación con un hijo es asimétrica. Esta nueva forma de responsabilidad puede ser muy estresante y tiene implicaciones para la manera en que los padres se adaptan a estas nuevas se adaptan a estas nuevas demandas del rol y para la calidad de sus interacciones con el niño. GROSS, RICHARD (2004).


Publicado en el diario El Universal de Venezuela (y otros medios de comunicación) el 18 de octubre de 2022. 


El texto original aparece en el libro de mi autoría Los cambios psicológicos. Consejo de Publicaciones de la Universidad de Los Andes. 2013.



domingo, 9 de octubre de 2022

El mundo que se mueve

 


No es casual que, en el máximo apogeo de una cultura o sistema civilizatorio, el mismo se desmorone al punto de ser barrido en su esencia. Ha pasado antes y seguirá ocurriendo. Pareciera que, en ímpetu aspiracional de querer más, la inconformidad supera cualquier asomo de racionalidad y a los pueblos le ocurre como Ícaro, quien queriendo ascender cada vez más y más se le ablandó la cera que unía las plumas y éstas se despegaron. Según la mitología griega, se le colocó el nombre de Icaria al sitio donde murió.

Testigos de primera fila

Si bien no es casual que las sociedades se desmoronen en su esplendor, sí es extraordinario tener asientos de primera fila y ser vivos representantes de los alcances de la destrucción de un colectivo. Del gran auge económico que produjo la renta petrolera en Venezuela, se pudieron cosechar cosas muy positivas, una de las cuales fue la inversión en materia educativa por parte del Estado. La educación gratuita para ricos y pobres generó un igualitarismo pocas veces vistos en sociedad alguna. El proveedor sistema político destinó una enorme cantidad de recursos económicos en educación de la cual muchos nos pudimos beneficiar. Tal vez el máximo desarrollo económico y educativo de una sociedad sean también el mayor punto de esplendor de su decadencia. A veces pienso que occidente está atravesando por una era en la cual lo tecnocientífico está siendo utilizado para la autodestrucción de una manera tan afinada que pareciera que cualquier aprendizaje anterior hubiese sido inútil.  Entonces, por querer más, Ícaro siempre merece morir.

Tras la selva de Darién

Los fenómenos atinentes a los cambios sociales potencialmente se tergiversarán por nuestras pasiones. A fin de cuentas, si queremos analizar un fenómeno, se debe hacer de manera fría y serena o de lo contrario solo estaremos emitiendo sonidos propagandísticos en relación con un asunto que merece observación y reflexión. Las cosas generalmente no son como nos gustaría que fuesen, sino que son como son. De ahí que el análisis de las cosas que ocurren se debe despojar de nuestro deseo y transformarse en argumentación con un mínimo de rigurosidad. Si de un país salen casi siete millones de personas, los elementos causales, que lo provocaron, deben ser evaluados con altura de miras. La estampida va de la mano con la desaparición del tejido social que cohesionaba a un grupo de seres en torno a un propósito futuro. Al desaparecer el propósito, es momento de gritar la consabida consigna: “sálvese quien pueda”.

Acciones y reacciones

Mientras el “progresismo” siga enarbolando como fin último planes en relación con una visión vengadora del pasado, encontrará resistencias imposibles de sortear. Si esas resistencias hacen su trabajo, es posible que una sociedad no se desmorone. En la Venezuela de donde logré escapar se trató de hacer una suerte de barrido con el pasado sin que surgiese una fuerte resistencia que se opusiera. El resultado está a la vista de todos y lo que triunfó fue el desmantelamiento de un país. En la medida que vayan surgiendo posiciones extremistas en relación con cómo le gustaría a un grupo que fuese el mundo, de la misma manera se irán creando contraposiciones conservadoras que actuarán como freno a estos ímpetus. De ahí que veamos un florecimiento de posiciones extremas, todo lo cual tiene una explicación entendible. A medida que se trate de imponer una concepción que divida y no unifique, lo esperable es que la contrapropuesta tienda a la radicalización. En ese mundo y en ese tiempo estamos los occidentales. La civilización tenderá a arribar a buenos puertos en la medida que los saltos al vacío queden fuera de juego. Lo que propende a unir, en general, tiende a ser bueno.  

Modas que maltratan

En 2005, como Profesor de la Universidad de Los Andes de Venezuela, pude hacer una rotación por el Servicio de Psiquiatría Infanto Juvenil del Hospital Gregorio Marañón, en Madrid, constituyendo una experiencia magnífica. Esa Unidad está liderada por el Dr. Celso Arango, siendo un referente mundial en lo que se refiere al tratamiento de personas en una edad tan sensible. Recientemente el Jefe de ese Servicio fue entrevistado por el diario El Mundo, señalando su preocupación por la manera como se ideologiza la sexualidad en nuestro tiempo y el titular es lo suficientemente contundente para resumir su pensar en relación a esta problemática: “Vivimos un boom de jóvenes que dicen ser trans por moda y en realidad no lo son.” De la seriedad con la cual se enfrente esta situación dependerá el futuro de una buena cantidad de jóvenes a nivel mundial. La posición del reconocido Dr. Celso Arango es casi un trino en el mar, en un momento en el que lo ideológico intenta anteponerse a las bases más elementales de lo biológico y las Sociedades Científicas quedan marginadas por la descabellada politización por parte de la Organización Mundial de La Salud. Seguimos con boletos de primera fila.

 

Publicado en el diario El Universal de Venezuela (y otros medios de comunicación) el 12 de octubre de 2022.

domingo, 2 de octubre de 2022

La vejez

 


Como si se tratara de un término peyorativo, a la vejez se le suele cambiar el nombre con alguna frecuencia. “Tercera edad”, “adulto mayor”, “etapa de los años dorados” y múltiples formas de intentos eufemísticos, tratan de adornar el término “viejo”.

El autor de este texto considera a la vejez como una de las etapas más fructíferas y venerables de la vida, debiendo ser aceptada por la sociedad de la época en su justa dimensión. A fin de cuentas “… dejamos de ser niños”, pero…  “todos vamos pa’ viejos”. A menudo se estereotipa a los ancianos. Estos estereotipos pueden incluso originar actitudes y políticas que desalientan la participación de ellos en el trabajo y en las actividades recreativas.

La vejez no siempre ha inspirado temor a la gente. En la Biblia, se plantea que los ancianos poseen una gran sabiduría. En China, en Japón y en otras naciones del Lejano Oriente se les venera y se les respeta en la tradición de la piedad filial. Por ejemplo, en Japón más de tres de cada cuatro ancianos viven con sus hijos y se les muestra respeto en diversas actividades ordinarias. Los aspectos físicos del envejecimiento rigen muchos de los cambios y de las limitaciones propias de esta etapa de la vida. El envejecimiento es un fenómeno universal. Ocurre antes en algunas personas y después en otras, pero es inevitable. Todos los sistemas del organismo envejecen incluso en condiciones genéticas y ambientales óptimas, aunque no con la misma rapidez. En casi todos los sistemas corporales estos procesos comienzan en la juventud y en la madurez. Muchos de los efectos no se perciben sino hasta los últimos años de la adultez, porque el envejecimiento es gradual y los sistemas físicos poseen una gran capacidad de reserva.

Muchos suponen que el intelecto de los ancianos decae de un modo automático. Por ejemplo, nadie se sorprende si un joven o una persona de mediana edad se prepara para asistir a una fiesta y no recuerda dónde dejó el abrigo. Pero si el mismo olvido se observa en un anciano, la gente se encoge de hombros y dice: “La memoria empieza a fallarle” o “está perdiendo el juicio”.

Con la senectud disminuye la rapidez del desempeño mental y físico. Por lo regular, los ancianos muestran mayor lentitud en los tiempos de reacción, en los procesos perceptuales y en los procesos cognoscitivos en general. Aunque esto se debe en parte sin duda al envejecimiento, en parte también puede deberse a que los ancianos dan a la exactitud mayor valor que los jóvenes.

Aunque muchos ancianos conservan las capacidades de memoria y adquieren la sabiduría, algunos presentan un deterioro notable de su funcionamiento cognoscitivo. Puede ser temporal, progresivo o intermitente. En algunos casos es pequeño y dura poco, pero en otros casos es grave y progresivo.

El deterioro puede deberse a causas primarias o secundarias. Entre las primeras se encuentra la enfermedad de Alzheimer (un tipo de demencia) y la apoplejía. En el caso de la demencia, aparece confusión, olvido y cambios de personalidad crónicos que a veces acompañan a la senectud. Muchos temen la demencia, pues creen erróneamente que es parte inevitable de la vejez. Para ellos hacerse viejos significa perder el control intelectual y emocional, convirtiéndose así en personas desvalidas e inútiles que llegan a ser una “carga” para su familia.

Existen múltiples patologías que requieren de medicación, las cuales con frecuencia son imprescindibles para mejorar la calidad de vida del anciano. Patologías de orden físico y otras de tipo psicológico. Habiéndonos gratificado ante respuestas farmacológicas espectaculares que han hecho que personas con enfermedades mentales limitantes, causantes de sufrimiento y deterioro, se hayan podido recuperar psíquicamente, permitiendo la mejoría de la calidad de vida de los beneficiados y su consiguiente adaptación social (Pérez Lo Presti, 2012) (Craig, 2001).


Publicado en el diario El Universal de Venezuela (y otros medios de comunicación) el 04 de octubre de 2022. 


El texto original aparece en el libro de mi autoría Los cambios psicológicos. Consejo de Publicaciones de la ULA. 2013.