jueves, 11 de enero de 2018

Hombres de dos tiempos




Generaciones enteras hemos pasado por transformaciones de orden social y personal en un tiempo relativamente corto. Los asombrosos cambios ocurridos durante el siglo XX, precipitados en el siglo XXI por la revolución microtecnológica, han modificado en su esencia a enormes grupos humanos. Durante más de la mitad de nuestra vida utilizamos la máquina de escribir y el resto dimos paso a las computadoras y el mundo de la web, lo cual nos convierte en una suerte de personas de dos tiempos disímiles y en ocasiones irreconciliables. De la escritura en una máquina Olivetti al salto a un procesador HP hay un escalafón de una profundidad abismal.  


Una de las cualidades del medio universitario es haber tenido la posibilidad de recibir clases impartidas directamente por el autor del libro de la respectiva materia. Por una parte, se cuenta con la presencia del autor, quien permite despejar dudas con respecto al texto, pero por otra, se pueden hacer observaciones directas al escritor de la obra, sea para enriquecerle o para cuestionarle.


Tuve la buena fortuna de haber recibido clases del psiquiatra venezolano y amigo Camilo Silva Madriz durante mi formación de pregrado y haber estudiado su obra impresa, además de haberme enriquecido con su experiencia de vida, que incluye laborar en las instituciones que dispensaban atención médica a niños y familias de los estratos más pobres de la sociedad venezolana. Su libro Terapia familiar es un material de uso corriente en Venezuela entre egresados de los estudios médicos de pre y postgrado.


Ahí, y en sus clases, Silva-Madriz muestra acuciosamente los cambios que la familia ha venido delegando a otras instituciones con el correr del tiempo, señalando tres que son fundamentales y han repercutido en las modificaciones que la familia de la contemporaneidad ha venido presentando:


1.El hecho de “nacer”. Tradicionalmente, en las familias venezolanas, el nacimiento era un acontecimiento que ocurría en los hogares con la asistencia de comadronas. El proceso de pasar a ser un acto que la institución hospitalaria haya venido asumiendo, modifica sin duda toda una dinámica en la cual el advenimiento de un nuevo integrante de la familia formaba parte de la dinámica “normal” de ella. Nacer era un hecho que propiciaba celebraciones, pero sin las intromisiones institucionales como ocurre en la actualidad, con todas las consecuencias que ello conlleva. Tanto positivas como negativas.


2.El hecho de “morir”. También era una tradición venezolana que la muerte de los miembros de mayor edad del núcleo familiar ocurriese en el seno de la misma. De alguna forma permitía una mayor aceptación de lo que significa el hecho de perecer, y la forma en que se manejaba la muerte permitía un contacto afectivo y solidario con quien estuviese pasando por momentos agónicos. Con el auge de la tecnología y cierta “actitud morbosa” y comercial de carácter institucional por prolongar la vida a personas que van a fallecer en poco tiempo, la familia ha sufrido un desplazamiento en el cumplimiento de este rol tan fundamental como el “ayudar a bien morir” a quien así lo requiera.


3.La escuela como elemento en el cual se adquieren creencias, normas y fundamentalmente formas de pensamiento y conducta que en muchas ocasiones contradicen los preceptos que se enseñan en el seno familiar.


Esta triada nacimiento-educación-muerte asomada como una concepción del ciclo vital es un aporte que muestra lo abrumadoramente importante de la educación en la vida de los pueblos. Sin una educación adecuada, el ciclo vital estará siempre menguado porque la ignorancia se apoderará del espíritu colectivo. Afirmo sin ambages que no hay mayor apuesta en materia futura que invertir en educación.  


En todas estas modificaciones, hay una presencia de orden institucional que satisface necesidades y carencias, pero a su vez genera nuevos problemas de carácter inédito. Estos nuevos escenarios, obviamente sobrepasan la capacidad de respuesta de cualquier grupo humano y ante ello se plantean los nuevos retos que debemos resolver los hombres de este tiempo en que vivimos.


Silva-Madriz, hombre de dos tiempos, como lo soy yo, cuando dicta una conferencia no deja por fuera el tremendo enredo que se genera en las parejas cuando se filtran informaciones secretas en las redes sociales. La capacidad de adaptarnos a los cambios es lo que nos permite enriquecernos con la clave para comprender los mismos.


Este tiempo que transitamos conjuga, como ningún otro, las cosmovisiones más distantes entre las distintas generaciones. Ser de tiempos tan diferentes posee ventajas casi irreales, como poder disfrutar y sacarle el jugo a lo más granado de ambos polos generacionales. Los que nos dedicamos a la docencia no solo experimentamos cambios desde el plano personal, sino que somos testigos de primera fila de modificaciones de costumbres en periodos breves entre quienes nos acompañan y rodean en este tramo de la vida. 




Twitter: @perezlopresti


Ilustración: @odumontdibujos 



Publicado en el diario El Universal de Venezuela el 09 de enero de 2018



 



martes, 2 de enero de 2018

Comienza la carrera



Todo comienzo es una oportunidad y cada oportunidad significa la posibilidad de abrigar nuevas esperanzas. Las estaciones, los cambios de la naturaleza, las temporadas de lluvias y sequías y el ciclo de la vida del hombre representan periodos con los cuales se ha de lidiar o de lo contrario vencen las tinieblas. Así ha sido siempre y cada desafío representa un nuevo chance.

Haciendo reminiscencias de los asuntos de la infancia sobre los cuales tiendo a escribir, me parece apropiado contar la siguiente experiencia: De niño entré a un cuarto de una casona muy grande, propiedad de mi bisabuela, en el estado Lara. Del techo colgaba una cuerda ancha y en el piso había un tobo. Era “el cuarto de los partos”. Mi bisabuela había tenido veintiún hijos y no le gustaba que nadie la ayudase, entre otras razones, porque cada uno de los hijos que tuvo, los parió de pie, por lo que se había diseñado una habitación para ella asistirse sola en los momentos de dar a luz. Vivió casi cien años y la última vez que la visité, había una cola de casi una cuadra de gente esperando para recibir sus consejos.

 Su tono de voz era apacible y como hablaba bajito, me sentaba muy cerca de ella. Pude escuchar las preguntas más insólitas por parte de las personas que iban a consultarle, desde cómo hacer para reconquistar un esposo en malos pasos hasta cuál era el número de la semana para ganarse la lotería. Uno a uno los atendía y con una insólita economía de palabras, cada una de sus respuestas era breve y atinada. La luminosidad en el rostro de quienes hablaban con ella era el único pago que recibía.

Esa experiencia vital de haber conocido a personas como ella, moldearon mi vocación y terminé por hacer lo que actualmente soy. No sé si para bien o para mal, pero cada aprendizaje de mi vida es en realidad una nueva recreación de las cosas que tiendo a extrapolar de cuando era apenas un niño. No hay que ser tan estudiado para entender que las experiencias tempranas, en el curso de la vida, marcan potencialmente a la persona para siempre. Unos harán buen uso de lo aprendido y otros torcerán el camino.

Todo comienzo, por más duro que pueda parecer, representa también un momento que, como tantos otros, tiene un carácter absolutamente inédito. Cuando uno en la vida atraviesa por una determinada situación, flaco favor se hace si se planta ante ello con temor e inseguridad. El arrojo y el impulso son las dos vertientes de lo humano que van siempre unidas con la idea de vida y se falla cuando no se cuenta con esta energía. 

Muy duro nos ha tocado y tal vez los desafíos sean más grandes que nunca, pero esta es una prueba que medirá el talante de varias generaciones de quienes hacemos vida en estas tierras. Total, que la historia de la civilización es en realidad el cúmulo de la biografía de los hombres. La historia la hacen los hombres y su capacidad de afrontar las circunstancias y la importancia de cada historia es del tamaño de sus personalidades.

Hay un asunto que desde hace tiempo genera un eco que ensordece y es el concepto de unidad. A efectos de campear un temporal, la idea de unidad tiene sentido, pero eso es algo siempre circunstancial. El mejor ejemplo lo representan los matrimonios. Si en una pareja las cosas no funcionan, separarse es una opción y sólo en caso de necesidad, puede haber una unificación de propósitos. Algunas uniones son en realidad un lastre que dificultan el movimiento y entorpecen la marcha. Generalmente es mejor estar unidos ante la adversidad, pero cuando la persona con quien se une es la adversidad, esa unión no tiene sentido.

El maniqueísmo y las dicotomías son al pensamiento un martillazo, pero no para movilizar sus elementos sino para fulminar el cerebro. De ahí que ante las adversidades el asunto no es la premisa infantil de estar unidos (sin estarlo) sino saber con quién y para qué establezco una fusión. ¿Cómo alguien puede poner a un zamuro a cuidar carne a estas alturas del partido? En la lupa del paso del tiempo, pocos son los que terminan por pasar el colador. Que después de haber vivido la misma experiencia varias veces, muchos no atrapen el aprendizaje, no habla mal de lo vivido, sino del aprendiz.

La experiencia de la vida hace que algunos terminemos por relativizar las cosas y cada vez que hago el insólito ejercicio de ponerme en lugar del otro, siento que se abre una oportunidad para entenderse. La moral es, en definitiva, un asunto cercano a un tiempo y un lugar determinado, más cercano a la moda que al sentido común.

 Cuando alguien me pregunta qué hacer para enfrentar el tamaño de los desafíos que la vida nos pone, una de las cosas que suelo sugerir es rodearse de los mejores, entendiendo, por supuesto, que vale el adagio de que es mejor estar solo que mal acompañado. Si de algo me puedo jactar de mi paso por esta vida es de los amigos que he podido cultivar y mantener. Que lo mejor de cada uno se haga presente. Ese es mi deseo en este nuevo comienzo. 



Twitter: @perezlopresti


Ilustración: @odumontdibujos 



Publicado en el diario El Universal de Venezuela el 02 de enero de 2018