sábado, 4 de marzo de 2017

Laguna Verde

El 25-02-2017, junto con Raúl Dávila, hicimos el tramo laguna La Coromoto-Laguna Verde.En dos ocasiones nos cayó abundante granizo. En este trayecto se tiene que pasar las famosas "morrenas"

Puente Quemado


 
El paso por Puente Quemado. Al frente va el legendario montañista y amigo Michelle Uzcátegui, con quien nos encontramos en la ruta


Raúl Dávila cruzando Puente Quemado



Puente Quemado




En las "morrenas"


En la laguna Verde. Nos cayó abundante granizo en dos oportunidades


Laguna Verde

Con Raúl Dávila en la Verde


Laguna Verde

Laguna La Coromoto

Realizamos La Travesia partiendo el 24-02-2017 desde La Mucuy y llegando a Pico Espejo el 28-02-2017. Estas fotos corresponden al tramo La Mucuy- Laguna La Coromoto

En el camino hacia La Coromoto


El camino empedrado y empinado. Con una exuberante flora y fauna


El desagüe de La Coromoto


La bella y apacible laguna La Coromoto


Laguna La Coromoto


En la Laguna La Coromoto


El pico Humboldt visto desde la laguna La Coromoto

jueves, 2 de marzo de 2017

Un carnaval llamado Milan Kundera


En la historia del arte, un buen número de virtuosos se ha dedicado a desarrollar una teoría en torno a la labor que realizan. El “checoslovaco” Milan Kundera ha sido uno de ellos. Muchos son los debates sobre los cambios ocurridos en los tiempos actuales en las distintas manifestaciones culturales. En el ámbito político, por ejemplo, Kundera es un crítico de los totalitarismos. Particularmente le tocó vivir la invasión de la Ex-Unión Soviética a su país y sufrir personalmente las consecuencias de la persecución e intolerancia política.

Sus primeras obras van a estar muy condicionadas por elementos políticos, cuyo eje central es la crítica a los regímenes totalitarios y cómo se ven afectados los personajes de la novela, desde la forma de plantearse aspectos elementales de la existencia, hasta la manera de vinculación interpersonal de la gente. En «La broma» (1967), un personaje quiere impresionar a la joven con la cual galantea y escribe en una postal “para herirla, asombrarla y confundirla: ¡El optimismo es el opio del pueblo! El espíritu sano hiede a idiotez. ¡Viva Trotski! Ludvik”. El gesto, pilar fundamental de esta novela, le cuesta caro. Tiene que pagar con la pérdida de su libertad la supuesta arremetida contra el régimen. El personaje es denunciado por la propia joven con la cual mantiene una relación afectiva. Kundera es meticuloso cuando narra la forma en que es vejado por gendarmes adolescentes encargados de su custodia. El contenido es genialmente tejido. Una crítica al totalitarismo imperante en su vida, pero particularmente cómo afecta la conducta de las personas con las cuales se vincula.

«La insoportable levedad del ser» (1984), su libro comercialmente más exitoso, combina el erotismo y la seducción de Tomás con las vicisitudes que tiene que pasar. Se trata de un médico exitoso quien, a raíz de una declaración política escrita, es despojado de su cargo y debe trabajar como limpiador de ventanas. El libro tiene una atmósfera filosófica que toma el tema del ser. Nietzsche es uno de los filósofos que componen la estructura de la obra. No es casual que sea precisamente Nietzsche, el filósofo “punta de lanza” de la contemporaneidad, el señalado por Kundera para desarrollar sus pensamientos: “La idea del eterno retorno es misteriosa y con ella Nietzsche dejó perplejos a los demás filósofos: ¡Pensar que alguna vez haya de repetirse todo tal como lo hemos vivido ya, y que incluso esa repetición haya de repetirse hasta el infinito! ¿Qué quiere decir ese mito demencial?”.

Hay un giro importante en su obra, donde se conjuga lo filosófico, lo erótico, con mucho más peso que en sus trabajos anteriores y lo político está entremezclado con todos estos elementos, adquiriendo quizá una relevancia similar; o al menos determinando los acontecimientos de los personajes, como marco histórico referencial.

Quizá sea «La inmortalidad» (1989), lo mejor de toda su producción literaria. A partir del gesto encantador de una mujer de cierta edad, el escritor desarrolla un extraordinario volumen de más de 400 páginas en donde entrelaza la trama de múltiples personajes pertenecientes a distintas épocas históricas. Para el muy singular profesor Avenarius, por ejemplo, el mundo de hoy no sirve como objeto de juego. En este libro, Kundera ya no plantea el elemento político como parte de la obra. Plantea la exacerbación colectiva del culto a la imagen en la sociedad actual, y todo el texto está enmarcado en un sentido lúdico acerca del arte y el artista. El texto comienza de esta singular forma: “Aquella señora podía tener sesenta, setenta y cinco años. Yo la miraba mientras estaba acostado en una camilla frente a la piscina de un club de gimnasia situado en la planta de un edificio moderno, desde donde se ve, a través de unas grandes ventanas, todo París. Se iba, en bañador, dando la vuelta a la piscina. Pasó junto al instructor y cuando estaba a unos tres o cuatro pasos de distancia, volvió hacia él la cabeza, sonrió, e hizo con el brazo un gesto de despedida. ¡En ese momento se me encogió el corazón! ¡Aquella sonrisa y aquel gesto pertenecían a una mujer de veinte años! Su brazo se elevó en el aire con encantadora ligereza. Era como si lanzara al aire un balón de colores para jugar con su amante. Aquella sonrisa y aquel gesto tenían encanto y elegancia, mientras que el rostro y el cuerpo ya no tenían encanto alguno”.

Desde este trabajo, Kundera va a cambiar de manera ostensible. Son otros los temas y las situaciones que nos presenta. Son otros los conflictos de los personajes. Ya no existe una crítica a la pretensión del progreso. Ahora se pasea minuciosamente por la estética y los problemas del mundo actual. El escritor que era en 1967 ha quedado muy atrás. Sus temas son los temas de la contemporaneidad.

Cada vez que puedo, me adentro en la obra del genio literario Milan Kundera, quien a través de sus personajes, nos muestra las distintas máscaras del hombre en sociedad.





Publicado en el diario El Universal de Venezuela el 28 de febrero de 2017. 



Ilustración: @odumontdibujos 

Tragedia


Según la definición de Aristóteles, lo trágico es lo que pone de relieve el carácter “absurdo” de la existencia, la historia que es capaz de suscitar “piedad y terror”, en donde las personas inocentes son castigadas por culpas que nunca cometieron o se ven atrapadas en situaciones irresolubles.

Esta dura representación de la realidad de la vida, sin la mistificación del “final feliz”, lleva a una purificación de las emociones que Aristóteles denominaba catarsis: de este modo la tragedia enseña a dominar el dolor y lo ridículo de la vida, desarrollando una especie de hábito con respecto a la idea de la muerte y de la solución inevitablemente “trágica” de las vicisitudes propias de existir.

En la antigua Grecia existió un vínculo evidente entre el desarrollo del pensamiento filosófico y el nacimiento simultáneo de la ciudad-Estado (polis) libre. El pensamiento filosófico estuvo favorecido por un sistema que, sobre todo en Atenas, garantizaba el amplio espacio para el debate, cualquiera que fuese el partido en el poder. Esa es la esencia de cualquier sociedad que pretenda lograr armonía entre sus integrantes y sin libertad y debate la vida colectiva es una calamidad.

Un montón de años después de la extraordinaria plenitud ateniense, en nuestra contemporaneidad, a veces tengo la impresión de que los siglos de civilización y potencial capacidad para humanizar al hombre no son sino un gigantesco chasco en donde con gran dificultad apenas existen focos de civilización en algunas partes del planeta. Nunca he podido cultivar el pesimismo por un asunto claramente temperamental: no es propio de mi naturaleza ni tengo tiempo para eso. Sin embargo, tengo una especie de visión prefigurada en la cual concibo la existencia como un infinito cúmulo de interrelaciones que conforman un sistema. Somos parte de un sistema y un cambio en un “engranaje” del sistema tiene la potencial capacidad de modificar la totalidad del mismo. 

Si la existencia es un todo inter-relacionado, nada me puede ser ajeno y en esa interconexión de las cosas, “todo tiene que ver con todo”, lo cual me lleva a mantener dos posturas en relación a la vida: la primera es la convicción de que funciona como un péndulo en donde hay tiempos buenos y hay tiempos malos, lo cual nos obliga a prepararnos para ambos, enfrentando y sobrellevando lo malo, así como celebrando y disfrutando lo bueno. La segunda es que ese carácter “absurdo” de la existencia, de lo cual nos habla Aristóteles, solo puede ser enfrentado a través de un sistema estructurado de ideas, dentro de las cuales hay dos que son de mi interés: el bien y el mal.

Psicológicamente, el mal es movilización sentimental negativa dirigida a un objeto o a sí mismo, que termina produciendo dolor. El bien, psicológicamente, es movilización sentimental positiva que se dirige a un objeto y que potencialmente puede generar afectuosidad. La intensidad con la cual se desarrolla esa afectuosidad se puede terminar convirtiendo en amor. Las categorizaciones entre el bien y el mal, en términos sociales, se encuentran incrustadas en el gregarismo de la especie humana. De manera práctica, sin malicia (una forma de mal), no puede existir el bien, así como sin afecto, es muy difícil cohesionar un gregarismo solidario.

Toda persona “se merece” el tiempo y el lugar en el cual le toca vivir, y se lo merece no por una suerte de castigo o premio, sino porque todos somos la deriva de una infinitud de acontecimientos que nos preceden y nos ubicaron en el sitio en el cual nos encontramos. Por eso, cada vez que me quejo, soy consecuente con la postura aristotélica, porque soy capaz de darme cuenta de lo ridículo de la existencia.

Revertir la ridiculez o lo “absurdo” de la vida, capaz de suscitar “piedad y terror”, requiere apegarse a la idea del bien y de cimentar las bases para que la solidaridad sea el vínculo generador de afectividad entre quienes por un asunto animal somos seres que vivimos en grupo. La gran manada humana es capaz de hacer las cosas más extraordinarias en sentido positivo si así se lo propone o si así lo necesita. En el tiempo y en el lugar en el cual me ha tocado vivir, solo me puedo apegar a formas de solidaridad para poder sobrevivir.

En muchos sentidos, seguimos siendo los hombres de las cavernas marcados por los más disonantes deseos, sin poder dejar de ser manada, que solo nos queda enlazarnos para sobrellevar la coexistencia. Si existiese un grupo o una generación de personas que fomentase esta unión propia del gregarismo humano, nada podría detenerlo, porque está en el ADN de lo que significa ser humano. Ante lo que percibimos como malvado o tendiente a crear divisiones, odios y fracturas, se debe sobreponer la inteligencia de quien entienda que cuando la manada se unifica se hace fuerte y cuando se divide se debilita.


Es la gran historia humana y de la civilización, la cual, en ocasiones, es tan retorcidamente cíclica que me parece una perfecta obra de teatro.


Twitter: @perezlopresti

Publicado en el diario El Universal de Venezuela el 21 de febrero de 2017

Enlace: 


Ilustración: @odumontdibujos 

martes, 28 de febrero de 2017

La Travesía. Parque Nacional Sierra Nevada

El viernes 24 de febrero de 2017, junto con Raúl Dávila, miembro fundador del grupo de montañismo Bella Giornata, realizamos La Travesía por el Parque Nacional Sierra Nevada.
El 24 de febrero acampamos en la laguna La Coromoto.
El sábado 25 llegamos y acampamos en la laguna Verde, para hacer junto con el legendario montañista Michelle Uzcátegui y el amigo Víctor González, un ascenso al pico Humboldt el domingo 26, logrando alcanzar la cumbre . 
El lunes 27 llegamos a la laguna El Suero, subimos el famoso Chomajoma y acampamos en el lugar conocido como Los Albornoz.
El Martes 28, Raúl Dávila junto con Michelle Uzcátegui y Víctor González hicieron un espectacular ascenso, logrando alcanzar la cumbre del Pico Bolívar. Luego llegamos hasta Pico Espejo y regresamos a la ciudad de Mérida por el Teleférico. 
El camino hacia la laguna La Coromoto



Laguna La Coromoto



El paso por Puente Quemado



En Puente Quemado hacia la laguna Verde


Llegando a la laguna Verde bajo una granizada



Raúl Dávila reposando en el glaciar del Humboldt



En el glaciar del Humboldt



En el glaciar del Humboldt



Laguna El Suero. El aviso señala el camino hacia el Chomajoma


La laguna Verde desde lo alto del Chomajoma



Al fondo Picos Humboldt y Bompland 



Picos Humboldt y Bompland 



En Timoncito



Timoncito. Espectacular lugar. Llama la atención el hermoso color del agua



Distancias aproximadas de La Travesía, sin contar las cumbres


domingo, 19 de febrero de 2017

Laguna del Santo Cristo

El 17 de febrero de 2017, desde la población de Gavidia, realizamos el recorrido de montaña hasta llegar a la Laguna del Santo Cristo (3900 m.s.n.m.), la cual es la laguna de montaña más alta de Venezuela. 
El día 18 le dimos la vuelta completa a la laguna.  
Regresamos a la ciudad de Mérida el 19 de febrero de 2017.
GRUPO DE MONTAÑISMO 'BELLA GIORNATA'
Laguna del Santo Cristo. 3900 m.s.n.m. 


Laguna del Santo Cristo. 17-02-2017


Para darle la vuelta completa a la laguna, fue necesario realizar cierto nivel de escalada libre


El 18 de febrero de 2017 le dimos la vuelta completa a la laguna


Extraordinaria vista de la laguna del Santo Cristo


Dándole la vuelta completa a la laguna del Santo Cristo


Mientras hacíamos el recorrido completo alrededor de la laguna del Santo Cristo


Al otro extremo de la laguna se aprecia este profundo acantilado


Con el montañista y fotógrafo Eduard Arboleda dándole la vuelta a la laguna del Santo Cristo


Laguna del Santo Cristo. Lado contrario al campamento base


Laguna del Santo Cristo. 3900 m.s.n.m


Un buen chapuzón en la laguna del Santo Cristo, luego de haberle dado la vuelta completa 


Preparando el cafecito al momento de salir el sol. 
19-02-2017


De regreso de la laguna del Santo Cristo. 
Luego de esta hermosa laguna con isla, se comienza a ver el pico Humboldt


Eduard Arboleda con el pico Humboldt de fondo


Pico Humboldt


De regreso el 19-02-2017. Al fondo se aprecia el Pico Humboldt



En el Alto de Santo Cristo. 4200 m.s.n.m.


Con mis amigos Hilarión Araujo, Pedro Rada y Trino Baptista en la laguna del Santo Cristo.